Precursores de la astrofotografía PDF Imprimir E-mail

El éxito completo de la astrofotografía fue alcanzado después de cuarenta años de incesantes intentos.
La tecnología fotográfica nació hace ciento cincuenta años, en el momento en el que la doctrina de la mecánica celeste alcanzaba su éxito. En muchos aspectos, la historia de la fotografía es la historia de la segunda mitad del siglo XIX.

Su funcionamiento permaneció durante largo tiempo oscuro, y la superación de los primeros métodos rudimentarios fue muy difícil; por eso este proceso tardó varias décadas en afirmarse. Cuando consiguió un grado de eficiencia aceptable, su contribución a la astronomía fue notable. No podemos imaginarnos en absoluto lo que hubiera sido hoy nuestra astronomía si no hubiera podido valerse de los instrumentos fotográficos y de las astrofotografías. De ahí que se deba reconocer la función desarrollada por parte de los precursores.
El daguerrotipo
Entre todos aquellos que se interesaron por la fotoquímica en la primera mitad del siglo XIX, Joseph Niepce fue el primero en alcanzar cierto éxito; pero un mejor procedimiento fue puesto a punto en 1837 por Louis Daguerre.

Este procedimiento utilizaba una propiedad de los haluros de plata: la de descomponerse cuando se exponen a la luz. Daguerre ponía una placa de plata cuidadosamente abrillantada en el plano focal de la lente, hacía depositar en ella vapores de yodo, que se mezclaban con el metal, y abría el obturador durante algunos minutos. La imagen en ese momento todavía no se veía (estaba “latente” en la estructura molecular del compuesto).

Para que se manifestara, se revelaba con mercurio y se quitaba el halógeno con  una solución salina. El proceso era poco sensible; sin embargo, John Herschel, comunicándolo a la Royal Society, tuvo razón en definirlo por primera vez como “fotografía”.

En 1840, el químico estadounidense John Draper obtuvo la primera astrofotografía de la Luna.
En 1842, G.A. Majocchi tomó un eclipse de Sol; el mismo Draper, un año más tarde, fotografió el espectro solar, y el Sol fue captado por Foucault y Fizeau en París en 1845. Durante doce años aproximadamente no hubo progresos importantes, salvo el de la introducción del bromuro junto al yodo y un revelador mejor.
En 1851, F. Scott-Archer puso a punto un método más simple, aunque también en este caso necesitaba la preparación de la placa al momento. Se trataba de “colodión”, solución de pólvora de algodón y yoduro de potasio extendida sobre una placa de vidrio común. Con ella, el estadounidense G.P. Bond, de Harvard, obtuvo numerosas placas de la estrella doble Mizar, que, por lo tanto, fue la primera estrella estudiada astrofotográficamente. En 1854, la Royal Society subvencionó al aficionado Warren de la Rue para un proyecto de observación continuada de las manchas solares que fue llevado a cabo en el observatorio londinense de Kew y que constituye un inestimable archivo histórico de imágenes del Sol.

Empezaron a ser construidos telescopios proyectados especialmente para la astrofotografía, que requerían dispositivos de seguimiento muy precisos, grandes aberturas relativas, espejos de plata sobre vidrio y ambientes focales hechos con este fin.

 

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