El cambio climático, también en Marte PDF Imprimir E-mail

Hace 3000 millones de años
Un equipo inglés halló canales que prueban que el calor degradó el suelo congelado y formó lagos de hasta 20 km
Fabiola Czubaj
LA NACION


Hace 3000 años, un fenómeno similar al cambio climático que hoy padece nuestro planeta degradó en Marte el suelo congelado y formó una verdadera red de lagos de hasta 20 kilómetros de extensión, conectados por pequeños canales. Y todo eso ocurrió en un período que, hasta ahora, se consideraba demasiado frío y árido como para conservar agua en estado líquido.

Así lo demostró un equipo de investigadores ingleses mediante imágenes espectaculares del Valle de Ares, que recorre 2000 kilómetros en el ecuador marciano. El grupo del Imperial College y del University College, de Londres, analizó en detalle esas fotografías obtenidas por el orbitador Reconnaissance de la NASA.

Según publicó ayer la revista Geology , de la Sociedad Geológica Estadounidense, los investigadores hallaron "evidencias inequívocas" de que las depresiones del suelo de Marte se debieron más a un proceso de calentamiento climático regional o global que a la evaporación del hielo más superficial y el hundimiento del suelo. Ambas -la primera con menos evidencias que la segunda- eran las dos hipótesis que pugnaban por explicar el origen de la existencia de agua en Marte.

"Nuestros hallazgos demuestran que allí existieron lagos y, de ahí, agua en superficies estables hace 3000 millones de años, cuando se pensaba que Marte había sido extremadamente frío, seco y con agua en estado líquido inestable sobre su superficie", explicó ayer a LA NACION desde Londres el doctor Sanjeev Gupta, profesor de sedimentología en el Departamento de Ciencias de la Tierra e Ingeniería del Imperial College, y coautor del estudio.

La existencia de los lagos, continuó, "indican que hubo un período de calentamiento, que hizo que el derretimiento de sedimentos ricos en hielo formara los lagos". Según los datos topográficos de las depresiones en el Valle de Ares, el equipo estimó que esos lagos antiguos tenían entre 40 y 100 metros de profundidad.

"Las depresiones que describimos se habían atribuido tanto a una sublimación [pasaje del estado sólido al gaseoso] del hielo, causante del colapso del suelo, como al derretimiento, aunque resultaba imposible elegir entre ambas hipótesis -agregó Gupta-. La existencia de pequeños canales conectores entre esas depresiones prueban el paso de líquido y que, por lo tanto, esas depresiones estaban llenas de agua. Que en ese intervalo de tiempo hayan existido esos lagos de hielo descongelado es muy importante."

El derretimiento del suelo congelado, o permafrost, es un fenómeno que comenzó a preocupar a los expertos en cambio climático. En las reuniones preparatorias de la reciente Conferencia de la ONU sobre Cambio Climático, en Copenhague, el director del Programa del Año Polar Internacional, David Carlson, advirtió que el permafrost es un gran reservorio de carbono. Al derretirse en las zonas más frías de nuestro planeta, el carbono se libera y esto dispara la emisión de los gases de efecto invernadero (metano y dióxido de carbono).

De hecho, el equipo comparó las imágenes con fotografías de sitios en Siberia y en Alaska, donde el derretimiento del permafrost está creando lagos interconectados por canales similares a los hallados en Marte.

Hace 4000-3800 millones de años, el planeta "perdió la mayoría de su atmósfera y se volvió frío y seco -escribieron los autores en un comunicado de prensa-. Un aumento de la actividad volcánica, impactos de meteoritos o cambios en la órbita del planeta en ese período habrían calentado la atmósfera de Marte lo suficiente como para derretir el hielo".

Eso habría generado gases que aumentaron la densidad de la atmósfera temporalmente, lo que le permitió atrapar más luz solar y, millones de años después, mantenerla cálida para conservar el agua. "Este hallazgo de lagos superficiales, en una época considerada extremadamente fría y seca, prueba que existió un calentamiento episódico que formó esas características en el terreno -insistió Gupta-. Esto amplía la posibilidad de hallar vida microbiana fosilizada en los sedimentos que formaron esos lagos antiguos. Podría ser un posible objetivo de futuras misiones robóticas a Marte."

 

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