El Vaticano se interesa en «astrobiología» PDF Imprimir E-mail

 «¿Por qué el Vaticano se interesa en Astrobiología?»: si bien esta ciencia abarca «un ámbito nuevo y todavía en estudio, las cuestiones de los orígenes de la vida y de su existencia en otros lugares del universo son muy interesantes y merecen gran atención, además de presentar implicaciones filosóficas y teológicas», explica el padre José Funes, S.I., director de la «Specola Vaticana» (el Observatorio Astronómico).

'AStrum 2009 - Astronomía e Instrumentos - El patrimonio histórico italiano cuatrocientos años después de Galileo-. Exposición en los Museos Vaticanos del 16 de octubre al 16 enero de 2010 con ocasión del Año Internacional de la Astronomía
A esta ciencia han dedicado -hasta hoy- una Semana de Estudio la Pontificia Academia de las Ciencias y la Specola Vaticana. Una iniciativa -en el marco del Año Internacional de la Astronomía- para promover las ciencias naturales y estimular una aproximación interdisciplinaria. 

La Oficina de Información de la Santa Sede ha sido punto de encuentro de la prensa internacional esta mañana para presentar las reflexiones de Astrobiology, con la participación del padre Funes; de los profesores Jonathan Lunine -del Departamento de Física de la Universidad romana de Tor Vergata; Chris Impey -del Departamento de Astronomía y del Observatorio de Steward, de la Universidad de Tucson (Arizona, EE.UU.)-; y Athena Coustenis –del Observatorio de París-Meudon, LESIA/CNRS (Francia).

Se trata de un terreno de estudio que, según el padre Funes, combina diversas disciplinas del saber científico, como la astronomía, la cosmología, la biología, la química, la geología y la física, aparte de las ya mencionadas implicaciones filosóficas y teológicas en cuanto a las cuestiones del origen de la vida y la existencia de la vida en el universo. En cualquier caso, el encuentro se ha centrado en la perspectiva científica.

«La astrobiología es el estudio de las relaciones de la vida con el resto del cosmos: sus temas principales abarcan el origen de la vida, sus antecedentes, la evolución de la vida en la tierra, sus perspectivas futuras fuera y dentro de este planeta. (...) La Semana de Estudio brinda a los científicos de diferentes disciplinas básicas la oportunidad de comprender cómo puede repercutir en otros ámbitos el trabajo en sus especialidades particulares. Esto es evidente, más que en ningún otro sector, en el estudio de cómo se formó la vida en la Tierra y evolucionó con los diversos cambios de ambiente», explicó el profesor Lunine.

Por su parte, el profesor Impey observó que «si la biología no es una exclusividad de la Tierra, o si la vida en otros lugares es distinta de la nuestra, o si incluso llegamos a entrar en contacto con especies inteligentes en la inmensidad del espacio, las implicaciones para la imagen que tenemos de nosotros mismos serán profundas». 

«Es muy oportuno que la Pontificia Academia de las Ciencias dé cabida a un encuentro sobre este tema fronterizo -aplaudió-. La metodología y los argumentos pueden diferir, pero la ciencia y la religión consideran la vida como un logro especial en un vasto y en su mayor parte inhóspito universo. Hay un terreno fértil para el diálogo entre los expertos de astrobiología y cuantos desean entender el significado de nuestra existencia en un universo biológico».

¿Y si hubiera un encuentro entre el hombre y formas de vida extraterrestre? Como recoge un servicio de la emisora pontificia, según el padre Funes el momento no ha llegado aún: «No podemos dar un gran anuncio diciendo que hemos descubierto vida en el universo. Hay que dar a los científicos la posibilidad de poder seguir con sus investigaciones, porque indagando podemos aprender mucho».

Como reflexionó el profesor Impey, hace cuatro siglos Galileo Galilei cambió la forma de contemplar las relaciones del hombre con el universo, y en los últimos quince años las innovaciones tecnológicas han permitido descubrir más de cuatrocientos planetas más allá del sistema solar. En su opinión es plausible que pueda haber múltiples lugares habitables en la Vía Láctea.
 
Por lo tanto, en el universo hay elementos compatibles con la vida. Al respecto, la profesora Coustenis recordó, en particular, que bajo la superficie del satélite Europa, en el sistema de Júpiter, posiblemente se ha identificado la presencia de gran cantidad de agua en estado líquido. Un océano en el que podría haber formas de vida. Aparte del planeta Marte, dos satélites ocupan especial interés para los astrobiólogos: se encuentran en el sistema de Saturno y son Titanio y Encelado. El primero tiene características similares a las de la Tierra; igualmente el segundo parece ofrecer condiciones aptas para la vida.

 

Copyright © 2009 - ICI - Instituto de Ciencia e Investigación. Desarrollado por Ciber TAZ en Joomla! Spanish